PUNCHI´S CORNER


Hablo desde el corazón y por la necesidad, como plumilla, de hacerlo. Para compartir una nota, una ilusión, un comentario. Periodista de título, con la lucha por la igualdad como profesión, pretendo compartir reflexiones y análisis de lo divino y lo humano desde la humildad de ser una persona anónima y la consciencia de que hay blogs mucho más profesionales y trabajados, aunque todos tenemos derecho a ejercer la libertad de expresión y las nuevas tecnologías lo facilitan.
Maternidad, alimentación, vida sana, moda, estilo de vida, política, cosas bonitas... Un poco de todo con afán de compartir.

lunes, 8 de julio de 2013

HEROÍNAS SIN EL NOBEL

Esta mañana ha publicado una entrada una chica periodista con perfil similar al mío, en su blog.
Hablaba del placer que le provoca amamantar a su hija ahora que ya tiene seis meses de edad y que está introduciendo los alimentos en su dieta y le gustan.
En esta etapa en la que la sensación constante de inseguridad por saber o no si lo estás haciendo bien, es un placer empatizar con otras madres y corroborar que no eres tú la única que piensa determinadas ideas.
La lactancia es un placer infinito. Una cascada de amor naciendo de tu pecho hacia el de tu hija que coge con euforia la mama y succiona mirando a veces hacia arriba o quedándose dormida extasiada porque está en contacto con su fuente de vida. En esos momentos mi felicidad es indescriptible y compensa otros tantos de incertidumbre.
Ayer mismo volví a encontrarme ante la encrucijada de si abandonarla ya o no.
A diario la gente me pregunta: ¿todavía das teta? Y yo busco más allá: ¿será que ya estoy muy pesada con el pecho? ¿he dado ya lo suficiente y cuidado a mi hija con toda la protección de la leche materna? ¿pues no dicen que cuanto más le puedas dar mejor?
Sí, es un gran sacrificio y también publico estas letras para autoproclamarme una heroína. No está mal autorreconocerse a una misma y a las mujeres.
Estoy agotada. Y la lactancia es muy sacrificada. ¿A quién le apetece dormir sólo 7 horas y entre medias media hora a oscuras despertarte y muerta de calor? Y concretamente ayer, que tenía lumbago y también dolor de piernas por la circulación y no podía ni dormirme del dolor. Con lo bien que me hubiera venido tomarme una pastilla de relajante muscular... Pues no pude por la lactancia. Tampoco puedo tomar vitaminas ni ampollas para la caída del pelo que sufro por el cambio hormonal hasta abandonar la lactancia. Y un largo etcétera.
En toda esta fase de mi vida cíclicamente me sorprendo a mí misma superando obstáculos y creo que la naturaleza (y Dios porque yo soy creyente) es muy grande y fuerte. Si no te desmayas, no te pones a llorar del dolor, no le das la niña a tu pareja, o tu madre durante un día para dedicarte sólo a dormir, y siempre siempre que la ves sonríes, ess porque hay una fuerza y energía ahí detrás muy grande para que la saques adelante. Estoy experimentando ahora a tope la sensación de ser una mamífera. Ahí, viva para salvar a la cría que has parido...
En verdad somos unas máquinas, unas heroínas, unas auténticas todoterreno y no nos damos ni cuenta.
Y lo más grande de todo es que cualquier persona te puede fastidiar, le puedes contestar, puedes requerirle tu tiempo, tu espacio y tu autonomía pero por tu hija, nada, te sacrificas y tan contenta. No es que ya no tenga sueño, no. Tengo muuuuucho sueño, pero como no puedo plantearme descansar, lo haces y punto.
Y hoy es lunes, con la raya pintada y la agenda llena de tareas laborales y personales.
Pero estoy optimista porque tengo en la vida el motivo más grande para tirar adelante, una cara sonriente y regordeta que me mira y ve la luz.
Así, agarrada a su peluche y abriendo los ojos al despertarse retozando piensas por dentro: "que le den viento a todo". Por eso somos unas heroínas.

1 comentario:

Manuel Davila Sanchez dijo...

Ole, ole y oleeeeeeeeeeeee..
TE QUIERO!!!!!